¡A emprender Chile!

 

La peor amenaza que puede presentarse al emprendimiento está dada por la nula ambición de las personas por conseguir “algo”. Por ende, es importante, luego de superar la crisis de lo urgente, pasar a políticas públicas con permanente participación y liderazgo de parte de los afectados.

Por Kenneth Gent - Gerente General Mo.0

 

Lo ocurrido la semana pasada con el terremoto que afectó la zona centro – sur del país nos ha hecho reflexionar de múltiples maneras. Lo inmediato fue sentir el pesar, angustia y temor, al ver  la sucesión de  noticias que nos alimentaban del desastre que había quedado en los lugares más afectados.  


Con eso en nuestras retinas, sabemos que levantar Chile no será un proceso que durará sólo una semana o un par de meses, serán años para que esas comunidades puedan borrar el paso del terremoto por sus vidas. Para que cada uno de ellos salga adelante será necesario el esfuerzo y ganas de superación, actitudes claves a la hora de emprender.


Si retrocedemos en el tiempo, vemos que el emprendimiento fue la razón por la cual muchos miles de inmigrantes abandonaron sus países de origen a partir del siglo XIX en busca de más y mejores oportunidades en diferentes partes del mundo. Esas personas tenían como códigos de vida el esfuerzo y la superación como medios de acceso a sus aspiraciones de carácter personal, económico y social.


Se fueron de sus países para llegar a otros a partir de cero, y esto último es lo que tendrán que hacer los miles de damnificados.  La diferencia es que ellos no eligieron ese destino.  En ese sentido, resultará clave que se potencie las capacidades emprendedoras de los damnificados, puesto que no es sustentable mantenernos en la mentira de que otros harán por ellos aquello que les corresponde por sí mismos liderar, que es su proceso de auto inserción en la sociedad. Obviamente, en el primer tiempo la ayuda empezará a llegar; lo que se traduce en los actos voluntarios de miles de personas y jóvenes que nos pusimos la camiseta para ir en ayuda de los damnificados.


A eso hay que sumarle que al Estado le corresponderá la responsabilidad de asegurar un piso mínimo, pero de allí a poder brindarles las oportunidades y condiciones de mejora que esos casi 2.000.000 de damnificados requiere, hay mucha distancia.   Por eso resulta tan importante que se trabaje con estas personas, y también a nivel país, desde una perspectiva educacional / emocional.


La peor amenaza que puede presentarse al emprendimiento está dada por la nula ambición de las personas por conseguir “algo”. Por ende, es importante, luego de superar la crisis de lo urgente, pasar a políticas públicas con permanente participación y liderazgo de parte de los afectados. Si se mantiene la lógica asistencialista en que a muchos se les regala las cosas sin que ellos hayan tenido que esforzarse por conseguirlas, estaremos repitiendo los errores que ahora arrojan como consecuencia todo lo penoso que este terremoto ha dejado de manifiesto en cuanto a los cientos de vándalos inescrupulosos que no contentos con la catástrofe salen a apropiarse de todo cuanto aparece a su paso. Tal como opina Fernando Villegas en su notable columna de La Tercera, para esas personas es natural porque así se les ha enseñado que funcionan las cosas. El mea culpa político en ese sentido dudo que lo escuchemos de alguna autoridad.


Esta situación saca a relucir que el foco de la educación no ha estado precisamente centrado en esos valores. La educación chilena lleva muchos años dedicada a lo “tangible” (cobertura, construcción de más liceos y escuelas, mejoramiento de la infraestructura y tantas otras prioridades muy relevantes), más el futuro nos muestra con urgencia que el eje debe estar en lo “intangible” a través de la calidad y las competencias de emprendimiento e innovación que nos permitan acceder al desarrollo mejorando nuestros niveles de calidad de vida, competitividad y productividad.

En esta situación, el fomento y la educación para el emprendimiento serán ahora más prioritarios que nunca. Reconstruir el país será el eje de lo “tangible”, así como trabajar en el  corazón “intangible” de los chilenos y chilenas que mediante su espíritu emprendedor podrán encontrar las razones y fortalezas para soportar los momentos difíciles que han pasado o que puedan venir para salir adelante.

Comentarios  

 
+1 #1 francisco 13-03-2010 00:45
Excelente columna!! comparto plenamente con lo propuesto
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