Alto impacto: Incubadoras de negocios ¿Espacios con atmósfera protegida o centros de alto rendimiento?

Una idea, tal como una semilla, necesita germinar y tener ecosistemas favorables para su desarrollo. En este sentido los invernaderos -las incubadoras de negocios- debiesen apuntar más allá, para que sean verdaderos centros de alto rendimiento. // Por Ismael Abel V. // Experto en Innovación y emprendimiento // www.aliasgroup.com



La naturaleza es sabia y suele proteger de una forma muy especial a las semillas. En ocasiones vienen recubiertas de fuertes corazas que sólo se abren cuando se dan las condiciones adecuadas que permiten a la futura planta desarrollarse y en otras, las semillas se transforman en naves capaces de volar o navegar recorriendo grandes distancias hasta encontrar terrenos fértiles.

Sin embargo, también es cierto que una semilla en su etapa inicial de germinación es vulnerable, requiere de condiciones determinadas para que arraigue, crezca y sea capaz de generar frutos. También aquí la naturaleza tiene sus recursos para conseguir índices de supervivencia.

Ideas son semillas que necesitan germinar
De la misma forma, nuestras ideas son sólidas mientras se mantienen en el interior de nuestra mente, sin embargo, necesitamos protegerlas tan pronto las comunicamos. La idea en su fase inicial es muy frágil y hay que utilizar sistemas que las protejan y que les permitan madurar, estructurarse y defenderse de "los abogados del diablo". A nivel individual recurrimos a técnicas que nos permiten suspender nuestro juicio, quitarnos bloqueos, forzando otras miradas o perspectivas. A nivel de equipo (y utilizo este concepto en contraposición al de grupo, pues tiene la connotación de que los miembros saben interactuar, apoyarse, complementarse y trabajar en pro de un fin colectivo) tenemos un desafío y éste es justamente el mismo: ser capaces de desarrollar formas de trabajar que nos permitan entrar en una burbuja donde las ideas puedan sobrevivir el tiempo necesario para que se puedan estructurar y madurar.

Proyectos son semillas germinadas que necesitan crecer
La idea estructurada y madurada requiere de un contexto, un ecosistema especial. Debemos proteger los proyectos en su fase inicial, conseguir que agentes dañinos del entorno no nos impidan su desarrollo y evolución: el día a día, la urgencia, la escasez de recursos (humanos, económicos, medios…), la falta de tiempo, la necesidad de resultados a corto plazo, la falta de cultura de apuesta por la innovación. Esa función es exactamente la misma que los invernaderos aportan a las plantas: controlar los elementos del entorno, creando atmósferas, climas y nutrientes favorables.

La industria de la incubación de negocios se desarrolla (y apoya desde la iniciativa pública) justamente con el fin de proporcionar mejores condiciones al desarrollo y consolidación de proyectos empresariales, independientemente de la latitud, el clima exterior o los ecosistemas.

Como emprendedores, el desafío aprovechar todos los recursos que se ponen a nuestro alcance para consolidar y avanzar nuestro proyecto empresarial con mayor solidez.

Invernaderos tradicionales o cultivos hidropónicos
Antes de acabar esta reflexión, quisiera volver a nuestra analogía anterior para abrir una cuestión interesante sobre la visión que pueden tener las incubadoras.

Ciertamente tenemos en la industria incubadoras (invernaderos) que cumplen una función necesaria (quizás incluso nos faltan estructuras de este tipo en algunas instancias y latitudes), el desafío es si tenemos ‘centros de alto rendimiento’ y somos capaces de generar las condiciones de entorno adecuadas para que nuestros proyectos no simplemente nazcan, sino crezcan, se reproduzcan y arraiguen no sólo aquí, sino globalmente.
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