Emprendedor de marca personal
Lunes 23 de Agosto de 2010 21:18
En la sociedad del conocimiento, la globalización de la economía y los mercados y la distribución más equitativa de las oportunidades para emprender; poseer una marca personal es una condición fundamental para el éxito en el emprendimiento // Por Pedro Flores O.Una marca personal o identidad emprendedora son ciertas cualidades o atributos que se destacan o privilegian públicamente que se asocian a la forma de ser, actuar y gestionar un proyecto, que le otorgan una impronta única al emprendedor mediante la cual se presenta al mercado. Esta identidad opera como un sello que le da un nuevo valor a su oferta. Este sello está directamente asociado a su personalidad personal, más que a las características de su producto o servicio, de manera que esta marca opera como un atributo que le da confianza y garantía a los potenciales mercados reflejando su calidad de persona: el proyecto, el emprendimiento es el reflejo de su ser.
Hay tres variables que sustentan una marca personal: originalidad, servicio y valor. Ser original es aparecer en el mundo mostrando una forma de ser y gestionarse novedosa, que llame la atención por ser distinta y única. El servicio es una condición personal que le da un sentido de entrega al hacer, asociándose con la pasión por resolver un requerimiento en forma eficaz, que garantice al cliente que el emprendedor está para servir más allá de toda prueba. Generar valor es garantizar a los clientes que siempre se buscará una forma de relacionarse, de tomar acuerdos y abordar las diferencias. Aquí lo central es reforzar el vínculo que se crea, pues este le da más valor a su emprendimientos y consolida relaciones comerciales, sustentando una alianza donde todos ganan.
Lo que está en juego en el emprendimiento es el valor de la confianza. El sentido profundo de emprender es resolver algo que a otros les inquieta, aqueja o necesitan y atenta contra su bienestar, satisfacción personal o calidad de vida. Para ello necesitan más que un producto o un servicio, requieren sentirse parte de un vínculo de confianza para entregarse y saber exactamente lo que espera del emprendedor.
La confianza la entendemos como la fe que depositamos en el otro lo que nos garantiza que siempre estará disponible cuando las circunstancias lo requieran. La confianza como vínculo vital para el desarrollo de la vida se construye y depende de la calidad de la comunicación. Aquí es fundamental que el emprendedor sea impecable con su discurso ya que las palabras que diga proyectan su imagen y su forma de ser con la que establecerá sus relaciones comerciales. Para ello recuerde que cuando emita un juicio tiene que fundarlo en hechos, cuando haga una petición que sea específica, clara, entendible, cuando prometa que sea genuina su oferta, detallada, cuando genere un compromiso que sea sincero e impecable en los detalles valorando su palabra y el tiempo. En cada acto de sus conversaciones estará dejando su impronta o sello personal. Por otra parte, es crítica su actitud respetuosa para escuchar aceptando las diferencias, preguntando con cuidado, aclarando dudas. Su flexibilidad para buscar nuevas y mejores posibilidades y condiciones para resolver las necesidades y por sobre toda su pasión y alegría por l hacer su trabajo de calidad y su amorosidad para tratar a todos.
Revise la forma en que está actuando y pregúntese si efectivamente está dando lo mejor que lleva dentro que hace de su emprendimiento y sus relaciones con sus colaboradores, entorno y potenciales clientes es una sólida red de vínculos que garantizan hacer un aporte de valor para el desarrollo de una vida más plena.
