La universidad de emprendedores que Chile necesita
Martes 07 de Junio de 2011 15:54

Educar viene del latín Educare, que significa "sacar para afuera", pero al parecer todavía la Universidad chilena está más orientada en "colocar más información" a las mentes de los alumnos que enseñarles a pensar.
Por Fernando Vigorena*
Una universidad que forma "clones" en verdaderas líneas de montaje con contenidos estandarizados. Jóvenes que no están dispuestos a "cambiar el mundo" sino que privilegiando el estatu quo.
En un mundo donde el conocimiento tiene fecha de vencimiento, necesitamos re-pensar la universidad en su rol de generadora de nuevos conocimientos. Me llama la atención el despliegue publicitario de muchas universidades, que privilegian el tamaño de sus dependencias, bibliotecas, número de carreras, acuerdos internacionales, acreditación y lo que se suele llamar "excelencia académica", que en buen castellano significa que no hay cambios sustanciales.
El informe de la OCDE del año 2009 señala textualmente sobre la educación universitaria chilena que “Los cursos universitarios, especialmente los destinados a obtener títulos profesionales, tienden a ser anticuados, con mucho énfasis en el conocimiento académico y la teoría en lugar de la comprensión, aplicación de conocimientos y destrezas y el desarrollo del potencial para innovar. Los programas evolucionan lentamente en comparación con las necesidades económicas globales y no responden en forma adecuada a las cambiantes expectativas de los empleadores nacionales e internacionales”. (Libro Banco Mundial y Ministerio de Educación de Chile, pag.73)
Esta crítica fundamentada en más de 300 hojas en este informe, ha sido omitido en la discusión académica, centrándose esta en la los procesos de acreditación, figura que se ha constituido en un comodity que no genera cambios, más bien acepta un modelo estatal y rígido que privilegia la estandarización y los beneficios económicos a través del acceso a fondos el Estado.
Sebastián Edwards, chileno, profesor de la UCLA en Estados Unidos, señala en una nota de prensa en La Tercera: “"Nuestra educación universitaria está basada en una temprana profesionalización y produce graduados de mentes estrechas y sin capacidad de adaptación. Chile necesita decretar una emergencia educativa". Mientras las empresas y el mercado requieren de un profesional diferente, dispuesto a crear y a cambiar los paradigmas arraigados, las universidades van en contramano, preparando jóvenes para empleos fijos y seguros.
Según datos de DIPRES-Dirección de presupuestos, publicados en Diario Financiero del 6 de diciembre de 2010, señala que “en la administración pública, la planta de empleados fijos representa un 35%, mientras que la plata a contrata y honorarios, un 65%. Entre los años 1995 y 2009 los funcionarios a contrata o temporales, aumentaron en un 218%.
"Necesitamos desarrollar una nueva generación de jóvenes emprendedores, gente que logre ver los árboles, pero que también preste atención a la magia del bosque... Seres humanos justos, que inspiren confianza y demuestren lo mismo con sus aliados"
En área privada a este fenómeno se le llama subcontratación o si prefiere, outsourcing. Una encuesta realizada por el suscrito a alumnos de los cursos de MBA en la Universidad Adolfo Ibáñez, muestra que más del 90% de las empresas chilenas, grandes o pequeñas buscan servicios externos, en un principio para cubrir funciones medias, pero ahora están eligiendo esta alternativa antes de contratar empleados fijos. Las empresas usan lo que llamo la técnica del 3x1: De tres funcionarios, dos son desvinculados y uno de ellos se queda con la carga de trabajo total.
En su libro "The end of a job", Jeremy Rifkin nos adelanta algo que ya está pasando, el concepto del empleo que ahora tenemos está agonizando lentamente. Debido a estos profundos cambios nos obliga a pensar en una universidad que valorice las diferencias y talentos y no una escuela vocacional capacitando y formado gente para un oficio particular.
La vida de los oficios es ahora muy corta si se a compara con la vida profesional, lo que hace necesario preparar un hombre no solo para el presente, sino también para el futuro. Debemos modificar sustancialmente el concepto de que los profesionales no deben estar expuestos al riesgo y que deben buscar empleos estables y seguros. Por lo tanto hay que habilitar profesionales con capacidad y deseos de tomar riesgos y saber transformarlos en realizaciones y que no solo estén habilitados técnicamente, sino que deben además poseer formación intelectual, valórica, ética y moral, características que lo transformen en ser solidario y completo.
Recordemos que la persona es el objeto de la educación y no la profesión. Debemos lograr que nuestra cultura tenga conciencia de que el ejercicio profesional de este siglo está vinculado a un nuevo paradigma, que va más allá de mantener un puesto y que el éxito de un profesional se mide ahora no con el parámetro del título del cargo y el sueldo percibido sino a través del logro, la autorrealización, el desarrollo del carácter, la independencia, la responsabilidad social, el ser generador de empleo y emprendimientos. También por el número de personas que derivan su sustento de la acción del profesional, contribución económica a sus países, producción intelectual, solidaridad con los otros, etc.
Se hace imperante desarrollar el valor de la autosuficiencia, para salir del molde del empleo como forma exclusiva de desarrollo. Debemos entregar a nuestros profesionales una perspectiva de largo plazo no solo en sus decisiones organizacionales, sino también en sus actividades personales. Necesitamos desarrollar una nueva generación de jóvenes emprendedores, gente que logre ver los árboles, pero que también preste atención a la magia del bosque. Que tengan la percepción de todo y de cada parte. Seres humanos justos, que inspiren confianza y demuestren lo mismo con sus aliados, estimulándolos, energizándolos, sin recelo a que le hagan sombra, y sí, enorgulleciéndose de ellos.
Se necesita de jóvenes que creen en torno de sí un ambiente de entusiasmo, de libertad, de responsabilidad, de determinación, de respeto y de amistad. Se necesita de seres menos racionales que comprendan que su realización personal está estrellada en sus pasiones y en sus sueños. Se necesita de jóvenes que sepan administrar cosas y liderar personas. Se necesita urgentemente de un nuevo ser, de un nuevo joven emprendedor que diga: ¡Esto con la ayuda de Dios lo hice yo!














Comentarios
- falta de conocimiento de cómo hacerlo.
- falta de apoyo real de organizaciones que no están dispuestas a financiarlos.
- todos alrededor les dicen de que no se podrá, incluso sus familiares.
Cómo verán hay muchos obstaculos a sortear para lograrlo.
Chile no es un país donde se invierta en capital de riesgo y la verdad es que si no tienes al menos unos 300 millones de pesos no lograras nada. Hay algunos fondos estatales pero 500.000 pesos o 3 millones no sirven. esa es la realidad.
Y en Chile nadie te apoya al comienzo, pero si te resulta el emprendimiento, después todos quieren estar contigo. Así es Chile.
- Eh! Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera yo, vale?
- Vale.
- Si tienes un sueño tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te diran que tu tampoco puedes.
Si quieres algo ve a por ello y punto.
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