Regeneración: Bullying, los niños y el poder
Miércoles 07 de Julio de 2010 19:40
Probablemente la herida se encuentre en un problema de largo plazo; lo que busca un niño con ser el matón del grupo es, en la mayoría de los casos, mostrar quién es el jefe
“El asunto es saber quién manda aquí”.
Humpty Dumpty
Cada vez se ha hecho más presente un tema que existe desde tiempos inmemoriales: el matonaje escolar o bullying, aquel acto de agredir -física o psicológicamente- a otro compañero de colegio, ya sea mediante segregación, amenazas, burlas o golpes. Ratificando que los niños pueden ser tan inocentes como crueles, este fenómeno se ha presentado como uno de los importantes peligros que acecha a los escolares. El aumento de la sensibilidad social hacia estos problemas ha llevado a que sean tematizados, aportando aquella cuota que siempre se agradece como comienzo para tratar un problema; la conciencia.
Aun cuando el problema está siendo tratado por canales de televisión, radios y prensa escrita, éste no ha sido descubierto. El matonaje escolar es ancestral. Con nostalgia, existen ciertas opiniones que culpan a la violencia en la televisión o en los videojuegos. Me parece que ese pensamiento está invertido; porque nos hemos hechos todos más violentos, entonces es que surgen programas de televisión y juegos más violentos. Los medios de comunicación, así como los juegos, no suelen ser otra cosa que el reflejo de las sociedades.
La violencia en los niños puede ser de diversa índole y obedecer a distintos motivos. Por un lado, todavía no tienen un correcto control sobre sus impulsos. Por otro lado, quieren ávidamente medir su fuerza entre sus pares y encontrar su lugar en el grupo. Ya lo dijo Humpty Dumpty, a propósito del futuro estreno de Alicia en el País de las Maravillas: “El asunto es saber quién manda aquí.” Igual que entre los adultos, pero de modo menos elaborado.
Esperar que no exista violencia entre los niños parece ser algo utópico. Un par de combos ocasionales no parecen un suceso tan descabellado para la edad. El asunto, claro, es lograr delimitar las agresiones, para no llevarnos tristes sorpresas como la del niño de diez años que hace dos semanas estuvo al borde de perder la movilidad de sus brazos.
Se me ocurre que una medida de corto plazo es reforzar el ejercicio físico entre los niños, y lograr que la sana competencia se canalice por esa vía. Si para nosotros han recomendado crecientemente las horas semanales de deporte, no veo por qué no tenga que ser así también para los niños.
Probablemente la herida se encuentre en un problema de largo plazo; lo que busca un niño con ser el matón del grupo es, en la mayoría de los casos, mostrar quién es el jefe; lo cual lo hace pensar que está sobresaliendo o destacándose. Esa es la más pura manifestación de frustración de aquellos que no pudieron cumplir con lo que nuestro sistema les ha exigido; las buenas notas y ser el mejor, para llegar a ser el jefe.

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