Sin equipo no hay asociatividad

 

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Pienso que el trabajo en equipo, en una sociedad cada vez más individualista, está en crisis. Y esto impacta a todas las industrias, pero de manera muy especial a las empresas de menor tamaño, ya que son justamente ellas las que requieren unir fuerzas para adquirir un mayor “peso”.

 

Por Leonardo Meyer*

 

¿Qué hacemos entonces? Junto con el problema propongo una solución: tomar conciencia de lo que significa trabajar en equipo con un liderazgo ganado y no impuesto, y entender que acá son todos igualmente importantes cuando asumen su rol. No podemos hablar de asociatividad si antes lo líderes de cada Pyme no aprenden a trabajar en equipo.

 

Del liderazgo mucho se ha escrito y se escribirá, pero hay dos tendencias bastante marcadas asociadas con la autoridad y la transversalidad. Están aquellos que basados en una fuerte autoridad generan equipos jerárquicos donde el “jefe” está en lo más alto y ordena todo lo que debe realizar su equipo. Así también asume responsabilidades en los éxitos y en los fracasos, por lo que requiere gran compromiso de quienes ejecutan sus órdenes.

 

Los líderes transversales, en cambio, plantean los problemas y buscan soluciones junto a su equipo. Más que jefatura, son verdaderos coordinadores que hacen que “las cosas” pasen y que los miembros del equipo “hagan”. Acá se corren grandes riesgos ya que un equipo que no está consolidado podría caer en el caos, o lo que resulta peor, la sensación de “laissez faire” otorga tal libertad de acción que más de alguno se aprovecha. Pero está la recompensa de sentirse holgados y participativos en la toma de decisiones.

 

Como sea, en ambos casos el liderazgo debe ganarse y no imponerse. El líder debe estar validado como tal por su equipo y deben funcionar como un todo, basados en la confianza y el compromiso para que los objetivos finales se cumplan. Y acá viene el tema de entender que cada rol en el equipo es igualmente importante.


Antes que líderes, jefes, trabajadores y ejecutivos, tenemos personas de carne y hueso con igualdad de condiciones ante la vida, lo que debe manifestarse en el funcionamiento de este equipo tanto en el discurso como en la acción.

 

Molesta ver a esos jefes que cuando reciben una invitación para ir a cenas en Santiago la deriva a su “equipo”, pero cuando el evento es fuera de la capital o del país, se olvidan del resto. Trabajan en equipo cuando el beneficio o desafío es menor, pero a la hora de lucirse o tomar ventaja, aparece el ser individual que termina con la confianza depositada.

 

Si sembramos un comportamiento de trabajo comprometido y acorde con el tipo de liderazgo que requiere la organización, cosecharemos grandes resultados y aún más grandes equipos de trabajo. Y recién ahí podemos pensar en trabajar asociativamente con otros empresarios y sistemas. Mo.0

 

*Director de Diario Pyme.

Comentarios  

 
0 #1 01-06-2011 16:07
Si, es muy cierto que el liderazgo no debe ser impuesto y menos auto-impuesto. Si no que debe ganarse, ya que un líder no es nada sin seguidores, es por ello que el equipo debe validarlo como tal.

Creo que ese líder debe ser consciente de lo importante y necesario que es el trabajo en equipo, y que no sólo los miembros de ese equipo están para la lucha constante del logro de los objetivos, sino también están para disfrutar, como equipo, de los logros alcanzados. Y de ser igualmente reconocido como pieza clave para el éxito.
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