Vida universitaria: Y verás como quieren en Chile...
Miércoles 07 de Julio de 2010 20:20
Si esta fuera una noche como cualquier otra, diría que la razón de mi insomnio es la prueba de mañana. Pero no es una noche cualquiera // Por: Santino VivazetaDeben ser como las tres de la mañana. Hace un rato que apagué la luz. Tengo sueño y hace frío, pero aún así no puedo dormir. Si esta fuera una noche como cualquier otra, diría que la razón de mi insomnio es la prueba de mañana. Pero no es una noche cualquiera.
Desde la semana pasada que no. Ese día llegó Ilian, la estudiante de intercambio. La historia es así: mi universidad, como muchas otras en el mundo, tiene un programa de intercambio de estudiantes y a las familias que acogen alumnos extranjeros se les rebaja el arancel a la mitad. Pues bien, mi padre preocupado por las finanzas familiares decidió que era buen negocio inscribirse en el programa. Cuento corto, una adorable estudiante sueca está durmiendo en la pieza del lado.
Al principio, la idea no me sedujo del todo. Mi casa no es precisamente muy espaciosa, y las peleas por el baño en la mañana son cosa de todos los días. Además, no sé por qué razón, siempre imaginé a nuestra visita escandinava como alguien sin mucha gracia, más bien fría y ratón de biblioteca. Solía visualizarla con una hamburguesa con queso en una mano y con un libro de antropología en la otra.
Así entonces, un sábado en la mañana iba de copiloto en el auto de mi papá con destino al aeropuerto. El resto de de mi familia se quedó en casa preparando el recibimiento. Y no cualquier bienvenida, no señor. Los días previos los habíamos pasado en charlas, dictadas por mi universidad, sobre la cultura sueca. Tanto alboroto y mis prejuicios me tenían bien desinteresado en la famosa estudiante extranjera. Claro que el desinterés me duró hasta que la vi aparecer por la puerta de desembarque. Ella vio el cartelito con su nombre y se dirigió directo a nosotros. En un perfecto español y con una perturbadora sonrisa nos saludó: “Hola, un gusto, yo soy Ilian’’. Decir que es guapa es poco. Físicamente, es como una mezcla de todas las participantes de Calle 7 y Yingo. Además, es simpática y conoce perfectamente quién es Pablo Neruda y Víctor Jara. ¿Qué más se puede pedir?
Lo mismo me dijeron Matías y Ramiro, mis compañeros de la U. Soy algo así como la envidia del curso, la vedette, más aún desde que la han visto pasearse por el patio y los alrededores de la facultad.
Pero claro, ellos duermen tranquilos. El que tiene a una linda estudiante sueca, durmiendo con una sexy camisa de dormir en la pieza vecina soy yo. Esto no se lo doy a nadie. Es como dejar al gato cuidando la carnicería. Es estar en una eterna disyuntiva: dormirse y pensar en la materia de la prueba o hacer patria y gatear a la pieza de al lado. ¿Ustedes qué harían? Como sea, mañana, claramente, me arrepentiré de no haber hecho alguna de las dos.

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