Creer en un mundo mejor, crear un horizonte de color


Tras su mirada se diversifican los caminos en la búsqueda intensa de nuevas instancias y oportunidades para que sus alumnos, los protagonistas de la historia de Despina Tefarikis, se interesen en compartir sus inquietudes y se transforman en personas conscientes de su rol en la sociedad.
Por: Rodrigo Reyes G.
Creer en un objetivo y, principalmente, en las personas que se mueven para alcanzar una meta; trabajar duro por ese sueño y anhelo que se conjuga en planes, acciones, palabras y sentimientos que estructuran el ideal para un futuro mejor, como herencia para los comienzan la aventura de vivir. Ése es el principal cimiento de la labor educativa y formativa de Despina Tefarikis Malleros.

La directora del Instituto Chileno Norteamericano de Cultura (ICHNAC) de Antofagasta se desenvuelve en el mundo educativo hace más de tres décadas, explorando distintos frentes en los que, a su juicio, el motor es “la creatividad, el pensar que ellos (los alumnos) pueden hacer un mundo mejor” y que nosotros tenemos “mucho que hacer”.

La tía “Lula” es una mujer encantadora. Su mirada pareciera abrazar a quien se dispone a conversar con ella y compartir distintas experiencias del quehacer diario. Desde los más pequeños hasta los más jóvenes, sumando a los profesores, sienten el calor que deposita en cada momento que entrega y comparte.

Es ése brillo el que se manifiesta con ansias de entregar lo mejor de sí, en pos de ofrecer de la mejor manera sus conocimientos y experiencias a las generaciones que revolotean por cada rincón del colegio, ofreciendo nuevas instancias y oportunidades para potenciar su formación educacional, desarrollo personal e interés por querer ser más y mejores personas.

Desde 2006, Momento Cero (Mo.0) inició una relación con el ICHNAC, que busca abrir espacios que permitan a sus alumnos abrir su mente para transformarse en líderes positivos y conscientes de su rol frente a la sociedad en la que se desenvolverán en poco tiempo más. “Hablarles con la verdad, entregando artículos muy motivantes” son herramientas que, poco a poco, generan interés y compromiso de parte de alumnos y profesores, generando espacio en la diversidad que se aglomera al interior del establecimiento.

Su vasta experiencia le permite tener un diagnóstico de la realidad en la que viven niños y jóvenes hoy y, desde esas conclusiones, entiende que abrir nuevas alternativas es una tarea que todos los educadores deben realizar, dentro y fuera del aula. Desde esa perspectiva, la tía Lula encontró en Mo.0 una respuesta oportuna a lo que ella desea transmitir, una organización que “me ha motivado a ver el mundo bajo una perspectiva más optimista”, complementa.

Sin embargo, ella está consciente de que es primordial y urgente iniciar un proceso de formación en torno a los valores ligados al emprendimiento como actitud de vida, donde participen todos los agentes involucrados en el proceso de la educación, desde el alumno hasta los profesores, directivos, padres y apoderados.

¿Qué cree que falta para que los alumnos de su colegio se motiven a participar en instancias de desarrollo personal como las que ofrece Mo.0?
Me parece interesante que se abran espacios de participación para ellos (los alumnos). Sin embargo, debemos invertir tiempo y recursos económicos en capacitar a los profesores para que los motiven. El emprendimiento debe ser parte del proyecto educativo y, a la larga, debería incluirse en la malla curricular de los colegios.

También creo que es necesario motivar a los padres, apoderados y a los profesores, porque sin ellos no se alcanzarán los resultados esperados en la tarea de educar para el emprendimiento.

UNA FORMA DE EXPRESIÓN Y DE AYUDAR

Una de las personas que encontró cabida en el sueño que busca amoldar la tía Lula es Kamila Majmud, ex alumna del ICHNAC (generación 2007), quien liderara el trabajo realizado en la Célula Escolar Mo.0 durante dos años, organizando y distribuyendo las tareas con quienes dio vida a este espacio de interacción estudiantil.

La intensa tarea realizada por Kamila le valió ser la primera elegida para recibir el reconocimiento “Espíritu Emprendedor Mo.0”, premio entregado en la Primera Jornada Regional “Mi Colegio Emprende”, evento desarrollado en la ciudad de Antofagasta el 23 de noviembre de 2007.

¿Qué te motivó a participar en la Célula Escolar Momento Cero?

En la mayoría de los colegios, los estudiantes tienen la necesidad de dar a conocer sus ideales y puntos de vista para poder estudiar de una manera más motivadora y satisfactoria. En mi caso no fue distinto. Al momento de presentarse la oportunidad de participar en la célula escolar, pensé que sería una gran forma para expresarme y ayudar a los demás alumnos, así todos conocerían nuestras ideas. Una de las grandes motivaciones fue el gran entusiasmo de algunos profesores y compañeros que apoyaban esta forma de comunicarnos de una manera libre, sin barreras para presentar nuestras ideas.

¿Descubriste cómo potenciar tus habilidades emprendedoras a partir de la oportunidad de publicar tus intereses?


Cuando las personas tienen claras las cosas buenas para su futuro, se crea una necesidad de surgir e intentar que en el medio en que uno se desenvuelve funcione de manera adecuada y justa. La célula escolar me ayudo a darme cuenta que decir las cosas como uno las piensa, de manera sana para todos y sin pasar a llevar a nadie, se puede lograr; así me motivé para emprender con mis intereses, con las cosas que como alumna necesitaba, porque la gente escuchó muchas veces las cosas que yo consideraba justas para todos y así pude surgir en el medio que me rodea.

Desde esta intención de generar un cambio, las ideas y concepciones de mejorar la cultura interna del ICHNAC encontraban un lugar común: las ideas de la tía Lula y Kamila sólo distaban en años de experiencia, pero la esencia y el objetivo es el mismo. Para ambas, la importancia de entregar herramientas y conocimientos que permita a niños y jóvenes interesarse por concretar proyectos es una forma de ayudarlos a ser personas capaces de expresarse y hacer cosas nuevas.

“Creo que somos nosotros los que ponemos un limite a nuestro emprendimiento. Quizás es tan sencillo como expresarnos y creer realmente que podemos”, dice Kamila a la hora de explicar lo que el emprendimiento significa para ella. Asimismo, la tía Lula es enfática al decir que al país “le falta apoyar a las personas a pararse después de una caída, a aumentar su tolerancia a fracasar para sacar adelante todo lo que quiere conseguir en la vida”.

Para Kamila, la Célula Escolar “es un gran medio para empezar a saber lo que es el emprendimiento o ponerlo en práctica. Cuando participé aprendí a llevar un grupo de trabajo, a motivarlos para que dijeran lo que pensaban y de esta manera comprendí lo que es surgir y tener las ganas de hacerlo. Descubrí que una de las mejores sensaciones que existen es la del éxito en tus objetivos y que reconozcan las cosas que has hecho; y aunque eso no ocurra, qué mejor sentimiento que el estar conforme con uno mismo”.

Cuando tuvimos el primer encuentro con la tía Lula y le mostramos nuestra innovación, sus preguntas se transformaron en consejos para mejorar la propuesta. Nos posibilitó iniciar un trabajo que hasta hoy se nutre con la intensidad de personas como ella, que buscan legar un futuro distinto a partir de la formación integral de los estudiantes desde la temprana edad.

Ella, desde su vocación docente, persigue con ansias la idea de transformarse en el grano de arena que alimenta los campos fértiles en la vida de cientos de jóvenes como Kamila, que hoy comienza a volar en medio de la sociedad y enfrenta los desafíos con una perspectiva distinta, encantando a otros para concretar proyectos ambiciosos sin temor a fracasar.

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