Delfina Guzmán: Toda una vida dedicada al teatro

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Formó parte de los principales hitos del teatro chileno. La Manivela, uno de los programas humorísticos más recordados y que marcó a toda una generación y la compañía Ictus, sin duda un ícono de la autogestión, el esfuerzo y el amor por este arte que cada día congrega a más seguidores.

Por: Karen Cordovez V. // Fotografía: Jessica Orellana V. Con más de cinco décadas de trayectoria actoral, Delfina Guzmán es una de las actrices más destacadas de la escena nacional. Su trabajo en teatro y televisión ha dejado huella en el público, que la reconoce y la tiene en alta estima, tanto o más que aquellos jóvenes que recién dan sus primeros pasos en las tablas y la ven como todo un referente. Y es que la actriz que hoy encarna a “Candelaria” en la teleserie “Martín Rivas”, es una de las grandes damas del teatro nacional, y de eso no hay duda. De hecho, sus pares en la producción dramática de TVN manifiestan que es un privilegio trabajar a su lado y no temen en reconocer lo mucho que han aprendido gracias a esta mujer que, a pesar de que su éxito, no da lugar a divismos ni nada que se le parezca.

Aunque es una destacada figura de teleseries, está claro que las tablas son su gran pasión. “Es que el trato es la matriz, es lo que hace la diferencia”, cuenta quien fuera una de las fundadoras de la reconocida compañía de teatro Ictus, hoy con más de tres décadas de vigencia, pero que en sus inicios debió trabajar y dar la pelea para subsistir en tiempos en que los recursos eran escasos y la autogestión indispensable. “A veces pienso cómo vivía económicamente yo, con cuatro niños, trabajando de esta manera”, señala la actriz recordando esos años con cariño y un dejo de orgullo por todo lo realizado en las salas de teatro y en las pantallas del recordado “Ictus TV”.

¿Cómo ve el teatro hoy en día?
El teatro está frente a una disyuntiva bien difícil de aclarar y que tiene que ver con el tema de la cantidad, calidad y mercado, ya que es necesario que una obra se promocione bien, que se dé por mucho tiempo y tenga éxito para que la cosa no quede ahí no más y se puedan seguir realizando proyectos. Yo creo que todo eso tiene que ver con el hecho de hacer una buena gestión económica y cultural, lo que es sumamente importante, ya que cuando eso no se logra tú ves que aparecen obras con muy poca calidad… en la actualidad, hay cosas que son extraordinariamente buenas y otras que son francamente detestables.

Las últimas dos décadas ha surgido una mayor cantidad de teatros y da la impresión de que han proliferado las obras en cartelera, ¿no cree que eso se deba a que las compañías estarían realizando un mejor trabajo a la hora de gestionar sus proyectos?
Mira, el término “gestión” se ha involucrado con el teatro los últimos cinco años. Antes había una idea un poco romántica acerca de que si las cosas eran buenas, resultaban y punto… y las cosas no son así, hay una técnica que tiene que ver con la gestión y eso recién ahora está apareciendo como una necesidad para cuando presentas un proyecto. Todo es tan nuevo que he podido ver la diferencia que hay entre las antiguas compañías de teatro y las más jóvenes y emergentes, ellos buscan los fondos, se manejan y tienen una disciplina para trabajar que antes no existía.

A lo mejor no en términos formales, pues durante los años del gobierno militar las compañías de teatro debieron subsistir gracias a la autogestión, pues no existía la posibilidad de postular a fondos públicos...
Efectivamente, todo era más complicado. Durante la dictadura las compañías de teatro tenían como objetivo la sobrevivencia, lo que es un instinto muy fuerte. Fue por eso que comenzaron a buscar formas de acercarse a personas que posiblemente pudieran ayudar a realizar la obra, y por otro lado nos instó a todos a que hiciéramos sacrificios personales, al punto de no ganar un peso; pero todo con el fin de mantener la existencia de este arte que estuvo a punto de desaparecer a fines de los setenta.

Como parte de la compañía Ictus, ¿considera que fueron los precursores de lo que hoy es la autogestión teatral?
Sí, pero hay que reconocer que nosotros también tuvimos mucha ayuda de parte de una fundación holandesa que nos colaboró en la generación de una línea de estación alternativa, el “Ictus TV”, que recibía un importante aporte que nos permitió sobrevivir…pero ojo, sobrevivir. El “Ictus TV” funcionó tan bien porque siempre funcionamos como equipo. No había nadie por sobre otro, sino que todo era una creación colectiva y la dirección del programa era de manera rotativa, por lo que autoralmente todos tenían su espacio.

¿Dónde se transmitía Ictus TV y cuál era el objetivo de desarrollar este proyecto?
Los videos eran transmitidos en pantalla gigante en algunas parroquias, en los centros de cesantes, en los de mujeres. La idea era que luego de ver el video se realizara un foro para conversar y discutir lo que se acababa de ver. Eso fue fundamental porque promovió que la gente se dijera las cosas en tiempos en que nadie se atrevía a decir nada.

Además de Ictus, usted formó parte de “La Manivela”. ¿Cómo fue esa experiencia?
“La Manivela” fue un milagro, un hecho tan fascinante que la gente tenía una empatía muy feroz con ella… es extraño, pero se habla muy poco del trabajo que se hizo con “La Manivela”, como que da la impresión de que sólo existió el “Jappening” (ríe). Nuestro objetivo era reírnos un poco de la realidad, pero mostrando siempre lo que estaba pasando en el país, y eso le gustó mucho a la gente.

¿Cómo llevaban adelante tanto proyecto sin apoyo económico?
Por el instinto de sobrevivencia que te decía, que era muy fuerte y que lo sentíamos todos los que queríamos que el teatro no desapareciera.

¿Cuál cree que es uno de los hitos más importantes del teatro chileno?
El Ictus, sin duda, porque hizo un trabajo extraordinario y encontró la forma de calzar el impulso de hacer teatro con la gestión. Curiosamente, del Ictus se habla poco como compañía, pero sí se ha hablado mucho de las obras que hicimos que, en su momento, eran un punto de encuentro para mucha gente. De hecho, nosotros siempre hicimos las obras con dos intermedios, para que las personas pudieran encontrarse durante esos instantes y compartir.

Bicentenario a Mil

Seis obras de teatro se encuentran recorriendo siete ciudades en el centro y sur de Chile por estos días, como parte de la gira “Bicentenario a Mil” que presenta Fundación Telefónica y organiza la Fundación Teatro a Mil. Esta gira llevará por primera vez a regiones una selección de las mejores obras que se presentaron en el Festival de teatro del verano, invitando en forma gratuita a más de 50 mil espectadores de Concepción, La Serena, Puerto Montt, Temuco, Valdivia, Valparaíso y Viña del Mar.

En lo que respecta a las tablas, usted está fuertemente vinculada con la gira “Bicentenario a Mil”. ¿Por qué se ligó a esta iniciativa?

Es algo que a mí me toca mucho el corazón, porque yo viví en Concepción mucho tiempo formando un grupo con otras personas que estaban allá haciendo teatro. Por iniciativa del rector de la Universidad de Concepción fuimos convocados para hacer un trabajo que pudiera mantener a la universidad viva en la región. Haciendo teatro hicimos la “gira del pescado”, que nos llevó a presentarnos en toda la costa, también la “gira del carbón” que nos llevó a Lota, y así conocí la región muy bien, por lo que cuando supe que “Santiago a Mil” quería realizar estas giras regionales me puse feliz.

Me imagino que, dado el contexto actual del país, luego del terremoto, realizar una gira con lo mejor del teatro chileno debe tener un sabor especial.
Claro que sí… cuando lo pasamos mal, como que la “manada” necesita juntarse más y sentir eso de la pertenencia, que en este caso se dará en un entorno relacionado al teatro, lo que a mí me parece espectacular. Sobretodo porque hay un hambre cultural extraordinaria en el país y eso motiva aún más a la itinerancia de las compañías.

Comentarios  

 
0 #1 22-10-2010 21:07
Excelente la entrevista!!! ella es muy simpática
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