Educación 2020 Una nueva apuesta por la educación

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Con un masivo acto en la plaza de armas, los líderes de esta agrupación social dieron inicio a una nueva etapa. ¡Se acabó el recreo! El Gobierno ya les cedió la responsabilidad: “Los movimientos sociales deben despertar conciencias”, afirma la ministra, de ese entonces, Mónica Jiménez.

Por: Nicolás Rojas B. // Fotografía: Felipe Quintana S.

Todo indicaba que algo estaba por pasar. Un escenario en la plaza de armas de Santiago, baile, chinchineros, tipos arriba de zancos entregando volantes, música y buena onda. Al mismo tiempo, Talca, Concepción y Puerto Montt hacían sus propios actos. Era una verdadera fiesta por la educación organizada por Educación 2020, movimiento ciudadano que cuenta con más de 37 mil adherentes y que busca que antes del 2020 tengamos una educación de calidad para todos.

Mientras se vivía este ambiente, que además traía aires de nuestras tradiciones, los nerviosos anfitriones esperaban las novedades de la reunión en La Moneda entre su líder -Mario Waissbluth- y Mónica Jiménez, ex ministra de Educación. En la cita, Waissbluth entregaba la “hoja de ruta” 2009 – 2020, proponiendo los pasos a seguir en la próxima década.

La génesis

Educación 2020 es un movimiento ciudadano que nació, como ha pasado muchas veces, por un imprevisto. En agosto de 2008 le encargaron a Mario Waissbluth, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile -en ese tiempo también columnista de la revista Qué Pasa-, escribir una columna en dicho medio sobre educación (ver Qué Pasa Nº 1950). Aunque admite “no haber escrito nada nuevo”, lo fundamental fue denunciar con cifras duras el estado de nuestra educación. Él grafica la situación con un ejemplo claro: un grupo estaba diciendo que el codo del rey está desnudo, pero que el rey se ve bien. Otros dicen que la mano del rey está desnuda, pero que el rey sigue viéndose bien. “Y lo único que hice fue decir ‘mira, unamos todos los pedazos y el rey está desnudo completo’, ¡ya basta de eufemismos! Eso fue todo, y no tenía otro propósito que la columna”.

A esto se le sumó otro ingrediente: sus alumnos de la universidad comenzaron a discutir sobre la columna en la intranet de la universidad. Y así creció este movimiento donde, admite con orgullo Waissbluth, “los cabros -ex pingüinos- tienen todo el mérito de esto”. Y el ruido empezó a ser ensordecedor: los estudiantes armaron un sitio web, comenzaron a salir en los medios y el número de simpatizantes del movimiento llegó a 14 mil en los primeros días. “La sensación fue como haber ido a hacer un paseo a la nieve, tirar una piedra y que se me devuelva una avalancha”, relata.
Pero la idea seguía siendo hacer algo testimonial, simbólico.

Pensaban presentar una propuesta a La Moneda en septiembre, sacar un par de fotos y cerrar el sitio web. “Y ahí pasa una siguiente etapa, muy imprevista también, y fue que la Ministra de Educación y toda la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados nos dijeron ‘miren señores, se equivocaron. Ustedes están de acuerdo, nosotros también, pero si no siguen creciendo, si no siguen gritando, esto no va a seguir’. ¿Qué más podía hacer después de armar toda esta batahola?”, dice un resignado Waissbluth.

Frente a esto, una esquiva Ministra de Educación (Mónica Jiménez) se defiende argumentando sobre el rol que cumplen los movimientos ciudadanos, pues son ellos “los que deben despertar las conciencias de todos los chilenos, porque al final tendremos que hacer un esfuerzo entre todos”. Lamentablemente, Sergio Bobadilla, Presidente de la Comisión de Educación de la Cámara baja, no quiso referirse al tema.

Así, Educación 2020 fue ganando adeptos y tomando fuerza, hasta convertirse en lo que es hoy: un movimiento que mueve una gran masa con sólo un objetivo: mejorar la educación en Chile.

Las estrellas del show

No es extraño que un movimiento de educación haya salido de una escuela de ingeniería. Mario Waissbluth afirma que el aporte a “los cambios en un determinado ámbito de la vida no lo suelen hacer los que están metidos dentro. Las escuelas de educación están más centradas en la pedagogía que de las políticas públicas. Yo soy profesor del magíster de gestión y políticas públicas, este departamento está preocupado de eso. Y lo que estamos proponiendo es cambiar una política pública, no estamos proponiendo cambiar el método de lectoescritura”.

En la misma línea, Rodrigo Bosch, presidente de la Corporación Nacional de Colegios Particulares (CONACEP), argumenta que el aporte de otras disciplinas, en este caso de los ingenieros, es que pone “plazos, metas, indicadores. Los ingenieros hacemos una planificación estratégica que en educación nunca he visto. Pero es importante no olvidar que el centro de todo esto, las estrellas del show, son los profesores”.

Más allá de dónde provengan los cambios, es bueno centrarse en lo que se está haciendo hoy y cómo poder mejorarlo. Parte de la política de Educación 2020 consiste en admitir los avances que hay, como la acreditación obligatoria de las escuelas de pedagogía. Sin embargo, debemos tener conciencia que los resultados de ésta aún son tibios. La única consecuencia para las escuelas que no se acreditan es que sus estudiantes no pueden postular al crédito fiscal. La propuesta de Educación 2020 es cerrar las facultades que no logren acreditarse por dos años seguidos. Porque, relata Waissbluth, “nos parece intolerable que una carrera de educación esté produciendo malos profesores, a sabiendas que esos malos profesores van a estar los próximos 30 años educando en promedio a 40 niños por año. Mal educando a 40 niños por año”.

En este sentido, probablemente el diagnóstico es compartido por todos y las medidas a tomar también. La Ministra es categórica para afirmar que “se han abierto demasiadas carreras en el país que no cumplen con los estándares necesarios de calidad y pienso que, si es así, las universidades debieran cerrar su facultad, en este caso, las de pedagogía”.

El problema ideológico


La gente aplaudía, miraba y sonreía. Y Mario Waissbluth se tomaba la plaza de armas para exigir que “de aquí a fin de año todos los candidatos presidenciales, de todos los partidos políticos, firmen un pacto por la educación”.

Es que probablemente la educación es el tema con mayor carga ideológica que hay, lo que hace todo más complejo. Cada vez que se discute surgen voces de muchos sectores y lamentablemente los gremios comprometidos y las autoridades políticas no logran consensuar posturas.

En relación a lo anterior, a Rodrigo Bosch le llama la atención “la forma en que reaccionan los profesores. Porque nadie les está echando la culpa, entonces por qué reaccionan tan violentamente ante cualquier cambio, por qué tanta resistencia. Yo creo que lo que se esconde detrás de eso es un llamado de ayuda, de que no están pudiendo lograr que los niños aprendan. Y eso significa alinear los incentivos de acuerdo al desempeño y no a la antigüedad. Que el que logre que los niños aprendan más, gane más. A ese nivel de básico estamos”.

Una de las grandes ventajas de Educación 2020 es precisamente este tema: ellos no están discutiendo si hay o no hay lucro; o si son los municipios, el Estado o los privados los responsables. Mario Waissbluth cree que “esta es una enfermedad sistémica donde no hay culpables. La culpa de esto es que Chile no ha resuelto el problema. Acá hay gente capaz de sacar un puñal porque el modelo educativo sea entero público o entero privado. Y mientras eso no se resuelva, no vamos a estar dispuestos a preocuparnos de minucias como, por ejemplo, que tenemos malas escuelas de pedagogía”.

“Se acabó el recreo”

A diferencia de muchas otras políticas públicas, la educación no tiene costos políticos de corto plazo. Las inversiones que deben hacerse tendrán resultados en 10 ó 15 años más. Sin embargo, últimamente hemos podido ver cómo diversos grupos han ido poniendo estos costos: uno de los más recordados es la revolución pingüina en 2006, los profesores también han intentado hacer lo suyo y hoy es el turno de Educación 2020. Para Rodrigo Bosch, “tener visiones de corto plazo, que es solamente por un asunto político, demuestra nuestra falta de capital social, la falta de gente pensando en el Chile de las próximas generaciones. Y lo que hace Educación 2020 es generar costos de corto plazo. Porque Mario Waissbluth es como el Pepe Grillo de la Ministra, la voz de su conciencia que cada vez que puede le va recordando ciertas cosas”.

Para Waissbluth, el hecho de que cada cuatro años tengamos elecciones “es la razón fundamental por la que no se resuelve el problema. Y hay que entenderlo así, no es que la gente sea maligna, es porque este es el sistema político que nuestro país logró construir después de la crisis del 70 al 90. Es lo que hay”, se lamenta.

Pero el gran aporte que intenta hacer este movimiento es lograr un acuerdo nacional para mejorar la calidad de la educación. No distingue entre derecha e izquierda, no se preocupa si la educación debe ser pública o privada y no quiere buscar culpables, sólo soluciones. Para esto, Educación 2020 se basa en cuatro ejes fundamentales:

•    Profesores de excelencia, puesto que son ellos los principales impulsores de aprendizaje escolar.
•    Directores de nivel internacional, reemplazando a los “directores vitalicios” que no pueden ser despedidos, sin importar si cumplen o no sus obligaciones.
•    Condiciones adecuadas para las aulas vulnerables, ya que, para el movimiento, es impresentable que los profesores dediquen sólo el 25% de su jornada laboral para preparar clases, recibir alumnos y apoderados y corregir pruebas.
•    Apoderados informados y participativos, debido a la importancia de ellos en los procesos de aprendizaje.

Y mientras todo esto se discute y Waissbluth y sus secuaces intentan un acuerdo nacional, los más chicos siguen sin entender lo que leen. Pero a ellos no se les acabó el recreo: la plaza de armas cada vez se llenaba más de gente, de niños y de la magia que traen los buenos augurios. Porque en el movimiento saben que educar es más que aprender materias, tras la reunión, Waissbluth se dirigió a la plaza para dar un encendido discurso, donde volvió a repetir que todo lo que estaba pasando era gracias a los jóvenes y que eran ellos los protagonistas. Tras sus palabras, la banda Conmoción terminó de enarbolar el ambiente y todos bailaban, incluso Mario Waissbluth.

Responde Waissbluth
Es raro ver a personas de 61 años que no estén pensando en retirarse...
Mira, yo me siento como que me hubiese pasado un tren por encima, y ser líder de un movimiento ciudadano a los 61 años es algo que no se lo recomiendo a nadie. Estoy demolido, no le corresponde a alguien de 61 años ir a bailar música tropical a la plaza de armas...
Pero es lo que me tocó, ¿qué quieres que haga? Si cuando planteamos nuestro manifiesto, se me acercó el junior de ingeniería industrial de la (Universidad de) Chile, me agarró del brazo y me dijo que el futuro de sus hijos dependía de mí...

¿Y cómo se siente?
Ha sido lo más fascinante, lo más excitante, lo más rejuvenecedor que he vivido en la vida.

Comentarios  

 
0 #1 20-10-2010 00:39
Estimado Profesor Waissbluth:geni al su rol, la crisis es por el sistema, no hay visión de país en educación, ni en salud etc, jamás se ha preguntado a quienes realmente estamos en las aulas y en las escuelas, especialmente en las municipales y particulares subvencionadas.Qué le parece que el SIMCE se tome en dos medios días, 3 pruebas mas una encuesta,y Matemática después de haber estado una hora cronológica repondiendo la de Comprensión??????????, no es antipedagógico y así hay muchos detalles ministeriales que perjudican aún mas el sistema y si hablamos del estatuto indecente, verguenza amparada por los malos dirigentes,la mala preparación en las Ues, e institutos, las deudas, la jubilación de hambre, es decir hay un cúmulo de elementos que debieran mejorar.
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