Vasco Moulian y su hakuna matata
Hasta los 18 años apostó todo por el tenis y viajó a Estados Unidos con la esperanza de hacer de este deporte su profesión, sin embargo, de las canchas se trasladó a las tablas y de allí hasta donde sus sueños le han guiado. Empresario, director de teatro, padre de familia, actor, académico, director de programación y eventos especiales de Canal 13 y por sobre todo, emprendedor.
POR: MARÍA CARLA ARELLANO G. // FOTOGRAFÍA: RODRIGO BALLADARES M.
Vasco Moulian, un hombre niño que trashuma entre la esfera empresarial y el arte, entre el rating y las ganas de hacer espectáculos de calidad, entre las carencias económicas de su niñez y los millonarios ingresos del teatro infantil, entre su pasado de exilio junto a su familia mirista y su presente ligado a la UDI, entre la emoción que le produce “El Rey León” y la organización del Festival de Viña 2009.
Un hombre que más allá de las críticas y admiración que despierta, invita a soñar y a hacer que las cosas pasen, a no sentarse en la vereda de la vida a esperar ser invitado.
CUANDO LA NECESIDAD SE VUELVE OPORTUNIDAD
Hakuna Matata es una expresión del idioma swahili -lengua africana hablada sobre todo en Tanzania y Kenia- cuya traducción literal es "No hay problema” y se convirtió en una frase famosa al ser usada por Timón y Pumba en la película "El Rey León", una de las favoritas de nuestro entrevistado. Una filosofía que puede mejorar nuestra calidad de vida, pero donde también tenemos que ser responsables de nuestros actos.
¿Dirías que eres un emprendedor por necesidad o por oportunidad?
La necesidad nos brinda la posibilidad de ver las cosas desde dos perspectivas, con complacencia, asumiendo que es lo que hay, o como una oportunidad para generar soluciones. Desde esa perspectiva yo creo que la mayoría de los emprendimientos son por oportunidad.
A los 14 años te vas a Estados Unidos con la convicción de triunfar en el mundo del tenis, ¿qué es lo que más rescatas de ese viaje?
Tenía ganas de emprender en lo deportivo, yo creo que los deportistas tienen mucho de emprendedores, están enfocados hacia el triunfo, yo podía andar trotando súper temprano mientras llovía y pensaba en toda esa gente viendo televisión en sus casas o durmiendo, pero eso es la base para el ‘desde’, que para mí es lo básico que uno puede dar para que las cosas que hace salgan bien, y ese ‘desde’ es levantarse feliz todos los días, porque cambia el día el comenzar con una sonrisa.
Con el tenis aprendí que uno tiene que dar todo por un sueño, yo lo hice y no lo logré, de eso me di cuenta como a los diecisiete años.
Hay un momento en la vida que es clave para ser feliz, que marca, y es la toma de decisión vocacional, ese levantarse feliz muchas veces está relacionado a eso, porque si lo pensamos, el colegio, para bien o mal, es una obligación, pero no así lo que uno hará el resto de su vida, por eso la elección vocacional es tan importante.
¿Cómo cambia tu vocación desde el tenis al mundo del teatro?
El teatro llegó a mi vida de modo muy fortuito, yo andaba por EEUU y Europa trabajando, según yo, para triunfar en el tenis, pero me di cuenta de que me gustaba todo esto de las comunicaciones, más que interpretar, lo que me gusta es el arte de la comunicación y quise decir cosas a través del teatro.
Desde muy joven comenzaste a dirigir teatro, ¿cómo te validas ante tus pares en ese rol?
Hay algo mágico que tiene que ver con el liderazgo, en la vida tienes dos opciones; que te inviten a soñar y decidir si tomas o dejas esa invitación, o ser tú quien invita a soñar al resto, y yo creo que soy el segundo tipo de persona, yo invito a soñar a través de mi trabajo, me gusta hacerlo.
He trabajado y dormido más que mi generación, pero todo eso es en respuesta a mis sueños, esos que tuve desde muy chiquitito y que he visto concretarse.
Moulián participó como actor en varias telenovelas de Canal 13, pero el reconocimiento público a su trabajo llegó con el montaje de la obra de teatro infantil “El libro de la selva”, cuya producción tuvo un costo de 120 mil pesos. 500 mil personas la han visto y ha recaudado más de dos millones de dólares con innovadoras representaciones de personajes del mundo animal.
Repitió la hazaña con "El Concierto de los Pájaros", "Planetas", "Océano" y “Bichos”. El año 2000 ganó un Premio APES por su aporte al teatro chileno y el 2002 ganó el Premio Círculo Críticos de Arte.
Kerubines es el nombre de la primera compañía de teatro que formó -actualmente compañía de teatro Vasco Moulian- y su fin es entregar mayor calidad a los niños en cuanto a teatro infantil.
Pero no todo partió con tanto éxito, Kerubines nace a partir de la negativa de replicar la obra de teatro Oliver, que él dirigió, que fue éxito de crítica y una de las más vistas, bajo el argumento de “el presupuesto ya está asignado”.
¿Qué dirías a todos esos jóvenes emprendedores a los que dicen constantemente “el presupuesto ya está asignado”?
Cada vez que les cierran una puerta les están dando una nueva oportunidad para ser creativos, te dicen ‘compadre, sueña, dale una vuelta de tuerca’. Ese es el momento en que dices ‘sabís qué hueón, no quiero depender de nadie, quiero libertad’. Cada vez que el presupuesto ya se asignó, es una oportunidad para mejorar tu emprendimiento.
Los economistas hablan de oportunidad, yo no vi oportunidades de mercado, hice lo que me gustaba, yo no quería ser rico, quería ser feliz y la consecuencia de mi felicidad es trabajar duro, ese es mi “desde”, allí parte todo.
¿Qué le falta a Chile para tener más emprendedores?
Que difícil y buena pregunta, y creo que la respuesta es hacer lo que hacen ustedes, Mo.0. Luchar contra la languidez, despertar en los niños la posibilidad de que los sueños son posibles.
Cuando expusiste en Icare 2007 hablaste de emprendimiento emocional, ¿a qué te refieres con ese término?
Es una variable no replicable, enseñable ni aprendible y que hace referencia a la emocionalidad, eso es lo que va a marcar la diferencia. Hay algo más que sólo técnica, es el amor y pasión que uno le pone al trabajo.
¿Está satisfecha tu necesidad de emprender?
Siempre se quiere más, es algo insoportable porque también me dan ganas de parar, pero los sueños no paran, quiero un museo para niños, un acuario, quiero mil cosas. El emprendedor tiene un motor imparable.
Un motor imparable que incluso no descarta la política. Este año estuvo a punto de ser la apuesta de la derecha en las candidaturas a alcaldías en comunas tan importantes como Santiago y La Florida, y según nos cuenta, desistió de esa idea, por ahora.
Hablar de Moulian es quizás hablar de contradicciones, muchos han dicho que es hablar de alguien que se da vuelta la chaqueta fácilmente, otros que se adapta al cambio. Y los más, diremos que es hablar de alguien que desde su complejidad intenta vivir la vida con simpleza, tal y como cantan los personajes de su película favorita… “Sin preocuparse, es como hay que vivir, a vivir así yo aquí aprendí hakuna matata, hakuna matata”.














