Víctor Petermann, dueño del Huilo Huilo: Toda la magia del sur
Jueves 18 de Febrero de 2010 18:09

Tras un fracaso en el rubro maderero, Víctor Petermann decidió ponerse de pie y emprender con uno de los proyectos de eco turismo más ambiciosos de Chile: la Reserva Biológica del Huilo Huilo.
Probablemente la reserva del Huilo Huilo es uno de los lugares con mayor riqueza natural y ecológica que tengamos en Chile. Su importancia no sólo viene de las maravillas naturales, los saltos de agua, lagos y bosques sino porque su dueño, Víctor Petermann, se ha encargado de construir hoteles y una serie de servicios para que los turistas puedan disfrutar este paraíso del sur de nuestro país.
Hoy la reserva cuenta con dos hoteles, actividades de eco turismo como cannopy y trekking, nieve durante todo el año y, lo más sorprendente, un terreno de unas 80 hectáreas dedicada a la conservación y reproducción de huemules.
Lo que llama la atención es que la conservación del huemul ha tenido resultados positivos e inéditos: por primera vez se logró que el animal de nuestro escudo nacional se reproduzca en cautiverio. La reserva ya cuenta con unos siete ejemplares y, hasta el cierre de esta edición, estaban esperando que nazcan nuevos integrantes.
La Reserva Biológica del Huilo Huilo está ubicada a unos 165 Km de Valdivia, capital de la región de Los Ríos y cuenta con unas 60 mil hectáreas llenas de naturaleza viva, bosque nativo y una serie de actividades destinadas para que los turistas conozcan y valoren nuestras bellezas naturales.
De la madera a la ecología
Víctor Petermann afirma que partió este proyecto por casualidad. Las tierras de esta reserva estaban destinadas a la explotación de la madera y, tras el fracaso del proyecto, el empresario decidió que había que valorar el bosque desde su perspectiva natural. Debió pagar las deudas, levantarse de la caída y pensar qué hacer con un bosque que, desde el punto de vista maderero, no tenía valor. “Habría que haber esperado unos 50 años para que su madera tuviera valor y eso, para cualquier negocio, es mucho tiempo. Por eso decidimos hacer este proyecto, porque era necesario valorar el bosque de otra forma, no de la tradicional porque ya no había resultado así”, recuerda Petermann. Primero se planteó la idea de lotearlo, pero pensaron que era probable que de esa forma se perdiera el encanto del bosque, llenando de parcelas un sitio con un gran potencial turístico, con una flora y fauna endémica y de gran belleza.
Pero uno de los factores determinantes para decidir hacer una reserva ecológica con fines turísticos fueron los dos pueblos que hay cerca del lugar, pues casi toda la gente vivía de la madera del bosque. Muchos trabajaban en las empresas que lo explotaban y los demás, de manera directa o indirecta (probablemente teniendo animales o de forma artesanal para leña), también vivían a costa del mismo recurso. Por eso, según Petermann, una de las preguntas fundamentales fue “qué iba a hacer esa gente si se paraba la actividad (maderera). La alternativa era destruir el bosque para introducir animales y hacer leña. Con los animales se liquida toda la regeneración natural porque se comen las plantas y termina siendo pampa. Por eso optamos por la alternativa de levantar este proyecto turístico”, puntualiza.
Lo anterior terminó en estudios de factibilidad económica, los cuales arrojaron resultados negativos: era inviable desarrollar el proyecto y hacerlo sustentable en el tiempo. Pero la porfía y ambición que caracterizan a este emprendedor hicieron que el proyecto viera la luz. Además, reconoce Petermann, la decisión tiene tintes pasionales, “cuando uno va (a Huilo Huilo) se enamora del lugar inmediatamente (…) Además el mayor desafío consiste en hacer algo así, es mucho más desafiante y entretenido que hacer algo rentable”, dice, a la vez que aclara no definirse como ecologista.
El negocio del Huilo Huilo
Víctor Petermann tiene sangre de emprendedor. Desde chico su madre -viuda- lo hacía trabajar en las vacaciones en el campo (durante el año vivía en un internado en Santiago) para ayudar en la casa. Por eso para él el trabajo duro es algo que lo motiva y lo mantiene en pie. “Es súper gratificante llegar al final de algo y decir que cumplimos”, expresa.
Tras titularse de ingeniero en minas, trabajó un tiempo en Codelco y, producto de la muerte de su suegro, debió hacerse cargo de la industria familiar. Hoy es dueño de varias empresas ligadas a la metalurgia y la industria, las que ayudan a sustentar el costo de mantener la reserva y llevar adelante los proyectos en el sur.
Una vez con la decisión tomada, hubo que ponerse manos a la obra. Pero la tarea no fue fácil, tuvieron que capacitar a las personas de los pueblos cercanos porque, curiosamente, “eran muy buenos con la motosierra, pero no tenían idea de carpintería. Entonces hubo que formar carpinteros, albañiles, eléctricos, gásfiter, entre otros. Afortunadamente ya hay una masa de gente que sabe construir y, lo que es más importante, sabe construir usando los materiales que hay en el lugar”, cuenta Víctor Petermann.
Hoy la reserva del Huilo Huilo recibe cerca de 15 mil turistas anuales, en su mayoría extranjeros y ha diversificado su oferta: además de los deportes ya mencionados, ofrece pesca, una cervecería propia y hoteles para diferentes públicos. Para el futuro, Petermann está apostando por el “Museo de los volcanes”, actualmente en construcción, “queremos mostrar la incidencia de los volcanes en la vida del ser humano y montar la vida del universo en ese contexto”, explica.
El Huilo Huilo se perfila como una de las zonas de conservación biológica más importantes de Chile. Desde 2007 se encuentra al interior de una reserva de la biosfera declarada por la UNESCO. En la zona hay especies endémicas como el pudú, el carpintero y el monito del monte. Estos animales pueden encontrarse dentro de la reserva del Huilo Huilo. Así, queda en evidencia el enorme valor ecológico y natural de estas tierras, pues alberga y cuida especies en peligro de extinción.
Con todos estos beneficios intangibles, Víctor Petermann espera que en el corto plazo la reserva logre mantenerse por sí misma (actualmente los cerca de 50 millones mensuales que se necesitan son, en parte, cubiertos por dineros provenientes de otros ingresos del empresario). “Difícilmente se recupere la inversión”, admite Petermann, pero evidentemente el “negocio” no iba por ese lado. Emprender con la conservación de los bosques, la conservación y reproducción de huemules y el crecimiento del eco turismo en Chile; son sin duda las mejores recompensas para este empresario de campo.

Comentarios
Atte.
Para ser empresario, ser independiente hay que correr inmensos riesgos. Es tremendamente difícil.
Hay que tener cojones!!
Este emprendimiento, es mas que un negocio, es la expresión del esfuerzo, tezon, visión,pasión y compromiso con los ideales que uno sustenta,y de gran impacto social
Vamos a ver como se sigue tejiendo esta historia, conozco que este tipo de empresario jamas se detiene.
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